Un cristiano no es mejor que un ateo

Nadie es tan malo que merezca ir al infierno y nadie es tan bueno que merezca ir al cielo.

Resulta que Dios, «como creyéndose Dios», decidió establecer ciertas «reglas de juego» para decidir el destino del ser humano después de su muerte terrenal, pero, el solo hecho de haber «impuesto las reglas» le resulta chocante a muchas personas, que se «indignan» porque, según ellos: «QUIEN ES ESE DIOS PARA ESTABLECER TAN CRUEL CASTIGO», «¿ACASO SE CREE UN DIOS?.   
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